La agencia de calificación de riesgo Moody’s advierte que la condena de Bolsonaro puede llevar a EE. UU. a revertir exenciones arancelarias para productos brasileños como petróleo, jugo de naranja y aeronaves — riesgo billonario para exportadores.
La relación comercial entre Brasil y Estados Unidos vive un momento delicado. Por un lado, Washington anunció una lista de exenciones arancelarias que benefician productos estratégicos brasileños, como petróleo, aeronaves y jugo de naranja. Por otro, la agencia de calificación de riesgo Moody’s lanzó una alerta que encendió luces rojas en Brasília y en el mercado: la condena del ex-presidente Jair Bolsonaro por el Supremo Tribunal Federal puede servir de gatillo político para que EE. UU. revisen estos beneficios, imponiendo tarifas adicionales y creando obstáculos económicos.
La alerta no es solo un detalle diplomático — pone en riesgo miles de millones de dólares en exportaciones brasileñas y puede comprometer la confianza de los inversores internacionales.
Lo que está en juego con la lista de exenciones
Actualmente, la lista de productos brasileños que cuentan con exenciones arancelarias en EE. UU. incluye algunos de los sectores más importantes de la pauta exportadora nacional:
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São Paulo esconde bajo el asfalto una obra de R$ 1,1 mil millones con 44,6 km de cables subterráneos, energía de Itaipú y una misión silenciosa: reforzar el ABC paulista.
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Técnicos de refrigeración se convierten en pieza rara en Brasil: la falta de mano de obra calificada ya afecta aire acondicionado, supermercados, hospitales, industrias y centros de datos, mientras los salarios superan los R$ 4,4 mil en cargos CLT y el sector multimillonario se apresura a formar nuevos profesionales.
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Después de gastar más de US$ 4 millones en un terreno que estuvo vacío por más de una década, Dallas aprobó una villa con 50 microcasas para veteranos sin hogar, vivienda sin alquiler, centro comunitario y apoyo al lado de un hospital de veteranos.
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El ejército brasileño tenía R$ 1,5 mil millones previstos para operaciones, pero el bloqueo en el dinero de Defensa detuvo acciones en las fronteras contra drogas, minería ilegal y facciones.
- Aeronaves – segmento dominado por Embraer, que tiene en EE. UU. uno de sus principales mercados consumidores.
- Petróleo crudo – ítem que responde por una parte relevante del comercio bilateral.
- Jugo de naranja – producto que tiene una fuerte presencia en el mercado americano, especialmente en Florida.
- Celulosa y derivados – utilizados en gran escala por la industria del papel y embalajes.
Según Moody’s, cualquier revisión de esta lista tendría un impacto directo en la balanza comercial brasileña y podría debilitar aún más la posición del país en medio de una guerra arancelaria global.
La alerta de Moody’s
El análisis de Moody’s fue claro: la condena de Bolsonaro crea un ambiente de riesgo político e institucional que puede ser usado como justificación para presiones adicionales sobre Brasil.
En informes y comunicados a la prensa, la agencia destacó que “la inestabilidad institucional puede afectar relaciones comerciales y comprometer beneficios conquistados recientemente”.
Esto significa que, para Moody’s, el episodio jurídico que involucra a Bolsonaro no se limita al escenario interno brasileño — puede ser utilizado como argumento por socios internacionales para revisar privilegios comerciales o imponer sanciones.
El peso político de la condena de Bolsonaro
La decisión del STF contra el ex-presidente, considerada histórica, ya ha generado repercusiones internacionales. En EE. UU., parlamentarios y analistas siguen de cerca la crisis política brasileña, y la Casa Blanca ha adoptado una postura pragmática: beneficios comerciales dependen de alineación política e institucional.
En este contexto, la condena de Bolsonaro puede ser vista por Washington como una señal de inestabilidad o incluso como una oportunidad para reequilibrar intereses, presionando a Brasília en negociaciones comerciales futuras.
Impactos para exportadores brasileños
Si EE. UU. decidiera revertir la lista de exenciones, los efectos serían inmediatos:
- Embraer, una de las mayores exportadoras brasileñas, podría enfrentar tarifas que reducirían su competitividad frente a fabricantes como Boeing.
- El sector petrolero perdería márgenes importantes, ya que parte de sus exportaciones a EE. UU. se volverían más caras.
- El jugo de naranja, producto tradicional de la pauta brasileña, podría ser reemplazado parcial o totalmente por proveedores alternativos.
- La industria del papel y celulosa tendría costos adicionales, disminuyendo su presencia en el mercado americano.
Estos cambios significarían no solo pérdidas billonarias para exportadores, sino también efectos indirectos sobre empleo, recaudación e inversiones.
Reacción del gobierno y del mercado
En Brasil, el análisis de Moody’s fue recibido con preocupación. El gobierno teme que EE. UU. utilice el episodio político como argumento para presionar en otros puntos de negociación, como tarifas agrícolas y reglas ambientales. Ya el mercado financiero observa con cautela: los inversores extranjeros consideran que cualquier pérdida de previsibilidad en las relaciones con Washington puede aumentar la percepción de riesgo sobre Brasil.
Analistas destacan que, en un escenario de dólar fortalecido y tasas aún elevadas, la reversión de beneficios comerciales tendría un efecto inflacionario y podría frenar el crecimiento en 2025.
Un riesgo que va más allá de la economía
La alerta de Moody’s no trata solo de tarifas. Indica que la condena de Bolsonaro puede diluir la credibilidad institucional de Brasil a los ojos del mundo. Esto significa que no solo el comercio, sino también inversiones externas, financiamiento internacional y acuerdos multilaterales pueden verse afectados.
En un momento en que Brasil intenta ampliar su liderazgo en los BRICS y diversificar socios, perder terreno con EE. UU. puede ser una derrota estratégica a largo plazo.
El dilema brasileño
La situación coloca a Brasil ante un dilema: ¿cómo mantener los beneficios comerciales con Washington sin ceder en cuestiones internas sensibles? La diplomacia tendrá un papel fundamental. El Itamaraty ya articula diálogos para reducir riesgos y transmitir el mensaje de que la economía brasileña sigue sólida, a pesar de las turbulencias políticas.
Pero la realidad es dura: en un mundo donde política y comercio van de la mano, cualquier crisis interna puede convertirse en moneda de cambio en las negociaciones internacionales.

EUA querem uma marionete no poder Bolsonaro e o filhos chupam as bolas do Trump e para conseguirem o que querem ataca o ponto mais vulnerável do país que é a economia e as empresas
Pobre a sua resposta. Apenas o nosso endividamento atual já traria uma resposta. Caso você deseje, poderia experimentar a Venezuela para antecipar logo o seu sofrimento. Que Deus ilumine a sua mente, em Nome do Senhor Jesus.
SEM SABUJICE.O Brasil é soberano, e nao se sujeitará a tutela de gringo