La NASA evalúa enviar el rover Promise, modelo de ingeniería a escala real del Perseverance, a la superficie de la Luna. El vehículo tiene cerca de 1 tonelada, puede recibir un generador nuclear MMRTG y sería usado para explorar el polo sur lunar, región considerada estratégica en los planes de una futura base humana
La NASA estudia llevar a la Luna un vehículo explorador de Marte que es reserva del Perseverance. La propuesta apunta al polo sur lunar, región estratégica para construir una base y ampliar la presencia humana fuera de la Tierra.
El rover en análisis es el Promise, un modelo de ingeniería que está en el Laboratorio de Propulsión a Chorro, en California. Tiene un tamaño similar al de un coche, masa de cerca de 1 tonelada y no había sido planeado para lanzamiento.
Un rover de Marte pensado para enfrentar la noche lunar
La principal diferencia del Promise en relación a otros vehículos lunares de la NASA está en la fuente de energía. El rover sería equipado con un generador termoeléctrico de radioisótopos multimisión, capaz de proporcionar energía en condiciones difíciles.
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Mientras otros rovers operan principalmente con energía solar, el sistema nuclear permitiría desplazamientos en áreas con poca iluminación y durante la noche lunar. Para la NASA, esta capacidad puede ser decisiva en el polo sur, donde la luz solar no es constante.
Jared Isaacman afirmó que la posibilidad está siendo considerada seriamente. La NASA posee un MMRTG disponible, con suministro de Plutonio-238 en decaimiento, lo que refuerza el interés en aprovechar el equipo existente.
Promise puede usar experiencia acumulada en Marte
Durante años, el Promise sirvió como plataforma de pruebas para el Perseverance. Antes de que comandos sean enviados al rover que opera en Marte, equipos del JPL prueban procedimientos en el vehículo en un ambiente conocido como “patio de Marte”, en California.
Esta rutina ayudó a evaluar problemas, comandos y desplazamientos antes de que decisiones similares sean aplicadas en el planeta rojo. El Perseverance fue lanzado en julio de 2020, mientras que el Curiosity partió rumbo a Marte en noviembre de 2011.
Isaacman argumenta que tenía sentido probar comandos al inicio de la operación, cuando había más incertidumbres. Ahora, con años de experiencia acumulada en la superficie marciana, la agencia evalúa si el hardware podría ganar nueva función.
Viaje requeriría grandes módulos de aterrizaje
Por el tamaño y la masa del Promise, la NASA probablemente necesitaría usar el módulo Blue Moon, de Blue Origin, o la Starship, de SpaceX, para transportarlo hasta la superficie lunar. La decisión aún no es definitiva.
Ingenieros del JPL afirmaron que el vehículo puede ser modificado para operar en la Luna, aunque fue desarrollado para Marte. También serían necesarios ajustes en los instrumentos científicos a bordo, adecuando el rover a los objetivos de exploración lunar.
Carlos García-Galán, ligado a la iniciativa de la base lunar, dijo que un RTG nuclear permitiría al rover ir a diferentes áreas sin depender de la iluminación. Para él, superar la noche lunar sería una ventaja relevante.
Ciencia lunar puede ganar nueva herramienta
Un rover de este tamaño podría alcanzar terrenos de difícil acceso y hacer largas travesías, algo ya demostrado por Curiosity y Perseverance en Marte. En la Luna, la movilidad ampliada ayudaría a investigar ambientes importantes para futuras misiones.
La NASA ya estudió una idea parecida con el vehículo Endurance, que recorrería casi 2.000 kilómetros por la cuenca Polo Sur-Aitken, en el lado oculto de la Luna. El proyecto nunca fue construido.
El análisis sobre el Promise muestra un intento de usar equipos existentes para acelerar resultados. Isaacman afirmó que la agencia ya tiene el hardware y que llevar esa capacidad a la superficie lunar sería una forma creativa de avanzar.
La Luna se convierte en prioridad inmediata de la agencia
La propuesta revela un cambio de enfoque operacional. La NASA busca acelerar los planes para aterrizar humanos en el polo sur de la Luna antes que China y explorar primero una región vista como especialmente interesante.
En este escenario, Marte no aparece como prioridad a corto plazo. Para Casey Dreier, jefe de política espacial de la Sociedad Planetaria, hay un simbolismo en aprovechar algo que quedó del programa marciano y enviarlo a la Luna.
La posibilidad aún depende de evaluaciones técnicas y estratégicas. Aun así, el Promise entró en el centro de una discusión mayor: cómo transformar inversiones hechas para Marte en herramientas útiles para la próxima etapa de la exploración lunar.
¿Qué piensas de esta idea de reutilizar un rover ligado a Marte para explorar la Luna? ¿La propuesta parece una solución inteligente para acelerar la ciencia lunar o puede restar fuerza a futuras misiones marcianas? Deja tu opinión y participa en la conversación.
