Suspensión de las actividades en tradicional planta del interior paulista genera alerta sobre empleos, contratos industriales y la estabilidad económica de la cadena productiva de la caña de azúcar en la región de Ribeirão Preto.
Raízen anunció, el pasado martes (15), la suspensión por tiempo indeterminado de las operaciones de la Usina Santa Elisa, ubicada en Sertãozinho (SP), dentro de la región metropolitana de Ribeirão Preto, como parte de su estrategia de «reciclaje del portafolio de activos para captura de eficiencia agroindustrial», informó la propia empresa.
La decisión implicó la venta de hasta 3,6 millones de toneladas de caña de azúcar —incluyendo caña propia y contratos con proveedores— por cerca de R$ 1,045 mil millones.
El monto se utilizará para reducir la deuda de la empresa, aunque el monto total de la deuda no haya sido divulgado.
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Despidos e impacto sobre trabajadores
La medida afectó directamente a la fuerza laboral local.
Datos de la alcaldía de Sertãozinho revelan que la unidad contaba con aproximadamente 1.200 empleados, de los cuales 234 residían en el municipio.
El sindicato de trabajadores estima que cerca de dos mil empleos fueron impactados.
Inmediatamente después del anuncio, el sindicato de trabajadores en las industrias del azúcar, alimentación y afines en Sertãozinho y región inició las negociaciones para garantizar derechos a los despedidos.
Ya el miércoles (16/7), hubo acuerdo con Raízen para asegurar indemnizaciones, bonificaciones y mantenimiento de beneficios por un período determinado, además de plan de salud, dental y seguro de vida por hasta seis meses.
Aún de acuerdo con el sindicato, la bonificación corresponde a un salario completo por cada cinco años de servicio.

Empleados con menos tiempo en la empresa recibirán un salario único. También se acordó el pago de vale-alimentación en seis cuotas junto a la indemnización.
La alcaldía, por su parte, informó que lanzará una campaña de empleos a través del Posto de Atendimento ao Trabalhador (PAT), en colaboración con el SENAI y empresas privadas.
Objetivo: mitigar los impactos económicos en las miles de familias afectadas.
Efecto cascada en la industria de la caña de azúcar
El Centro Nacional de Industrias del Sector Sucroenergético y Biocombustibles (Ceise Br) divulgó una nota oficial lamentando la decisión.
Destacó que la suspensión de Santa Elisa, una planta con fuerte representatividad histórica y operativa, pone en riesgo contratos de mantenimiento, suministro y soporte técnico firmados con la planta.
Según Ceise Br, la medida compromete la previsibilidad de negocios, la salud financiera de los proveedores y la propia capacidad de innovación y sostenibilidad del sector, sobre todo en polos tradicionales como Sertãozinho y toda la región de Ribeirão Preto.
Historia e importancia de la Usina Santa Elisa
Fundada en 1936 por las familias Biagi y Marchesi, Santa Elisa figura entre las pioneras en el desarrollo de la industria azucarera en Brasil.
En mediados de 1998, se convirtió en la planta con mayor volumen de molienda del mundo, superando los 7 millones de toneladas.
La unidad tenía capacidad para moler cerca de 6,1 millones de toneladas de caña y operaba 36,4 mil hectáreas de cultivo en la cosecha 2024/25.
Estuvo bajo control de Biosev hasta 2022, cuando pasó a Raízen, resultado de la fusión de Cosan con Shell.
Estrategia financiera de Raízen con foco en la reducción de deudas
La transacción es parte de un movimiento más amplio de Raízen para reducir su elevado nivel de endeudamiento —estimado en R$ 34,2 mil millones al final de la cosecha 2024/25, con una relación deuda/EBITDA de 3,2 veces.
Analistas de Itaú BBA y XP evaluaron la maniobra como positiva en términos de eficiencia agroindustrial.
El múltiplo estimado de US$ 53 por tonelada de caña quedó por encima del rango del mercado, lo que, según Itaú, refuerza la estrategia de reciclaje de activos.
La operación aún depende de la aprobación del Consejo Administrativo de Defensa Económica (Cade).
Además, el grupo São Martinho adquirió cerca de 10,6 mil hectáreas de cañaverales por hasta R$ 242 millones, con potencial de producir 600 mil toneladas en la cosecha 2026/27, pudiendo llegar a 800 mil en 2028/29.
Otros cinco grupos —Alta Mogiana, Bazan, Batatais, Pitangueiras y Viralcool— también firmaron contratos equivalentes con Raízen.
Incertidumbres sobre realocación y continuidad de los contratos
Raízen no informó si los empleados de Santa Elisa serán transferidos a otras unidades o despedidos directamente.
Se limitó a afirmar que cualesquiera desarrollos serán comunicados oportunamente.
Tampoco se divulgó la extensión de la deuda de la empresa ni el cronograma de cierre de las operaciones.
La aprobación del Cade, necesaria para que la venta se efectúe, aún no ha ocurrido, lo que puede retrasar el proceso comercial de la caña en otras usinas.
Reflejos regionales y futuro de la cadena productiva
La paralización de Santa Elisa agrava la presión sobre empresas de mantenimiento, suministro y soporte técnico en Sertãozinho, Ribeirão Preto y demás municipios del entorno.
La región ya cuenta con 15 usinas, y seis de ellas participaron de la transacción de Raízen.
Por otro lado, el movimiento puede abrir espacio para que competidores regionales accedan a materia prima a costos menores, reduciendo la competencia por caña en la región.
No obstante, este escenario depende de la consolidación de los contratos y la continuidad de la cosecha.
En el caso de los trabajadores, la efectividad de la campaña del PAT y del acuerdo sindical será esencial para absorber la mano de obra realocada.
Ya entre los proveedores, la recuperación de los servicios dependerá de la funcionalidad de los contratos de compra de caña por las usinas que asumieron el suministro.
¿Cómo evalúas los impactos de esta medida sobre trabajadores, proveedores y la competitividad de la región de Ribeirão Preto?


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