Después de más de 10 años parado, el Astillero Río Grande vuelve a operar con fuerza total: cuatro nuevos buques petroleros serán construidos, generando miles de empleos y marcando la reactivación de la industria naval brasileña.
La industria naval de Brasil da un paso importante hacia su revitalización con la reactivación del Polo Naval de Río Grande (RS), que será escenario de la construcción de cuatro buques petroleros de la clase Handy. El contrato, firmado entre Transpetro y el consorcio formado por el Astillero Río Grande y el Astillero Mac Laren, marca un nuevo ciclo de desarrollo para el sector, con impactos económicos y tecnológicos de largo alcance.
Evaluado en cerca de US$ 278 millones, el proyecto debe crear más de 4 mil empleos directos e indirectos.
Astillero Río Grande vuelve a la actividad
La primera fase del proyecto será conducida integralmente por el Astillero Río Grande. En esta etapa, se construirán las estructuras principales de las embarcaciones, incluyendo casco, tanques, sistemas de máquinas y la superestructura.
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La segunda fase quedará a cargo del Astillero Mac Laren, ubicado en Niterói (RJ), responsable de instalar sistemas avanzados, incorporar tecnologías embarcadas y realizar el acabado final de los buques.
Las embarcaciones tendrán capacidad entre 15.000 y 18.000 toneladas de porte bruto y fueron diseñadas para operar con combustibles alternativos, como biocombustibles, lo que permitirá una reducción de hasta 30% en las emisiones de gases de efecto invernadero en relación a los buques de la flota actual.
Esta innovación está alineada a los requerimientos de la Organización Marítima Internacional (OMI), que prevé reglas más estrictas para emisiones en la navegación global.
Generación de empleos e impacto económico local
Además del fortalecimiento de la industria naval, la reactivación de las operaciones en el Astillero Río Grande promete impulsar la economía regional en diversos sectores.
Con la creación de miles de puestos de trabajo, servicios como hotelería, alimentación y transporte también deben ser beneficiados, calentando el comercio y generando ingresos en toda la región sur del Estado.
La construcción de estos buques representa más que una respuesta al mercado: es una afirmación de la capacidad de Brasil para desarrollar soluciones navales complejas con tecnología nacional.
La asociación entre los astilleros demuestra que el país está preparado para competir en un sector altamente competitivo, con enfoque en innovación y sostenibilidad.
El objetivo es reducir la dependencia de embarcaciones extranjeras, promoviendo la soberanía industrial y marítima brasileña.
Buques deben ser entregados hasta 2029
Con la previsión de entrega de las embarcaciones hasta el año 2029, el proyecto consolida un nuevo horizonte para la industria naval brasileña.
Más que la construcción de buques, el contrato simboliza la confianza en la ingeniería nacional, el retorno de grandes inversiones navales y la reconexión de Brasil con su tradición marítima e industrial.
Fuente: Poder Naval
