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Propietaria de las marcas Refriko y de la bebida energética Furioso, la paranaense RFK va a invertir R$ 300 millones en una fábrica automatizada en São José dos Pinhais, capaz de producir 1,2 mil millones de litros de bebidas por año y apuntar a una facturación de R$ 2 mil millones hasta 2030.

Escrito por Bruno Teles
Publicado el 28/05/2026 a las 10:22
Actualizado el 28/05/2026 a las 10:23
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La planta nace en sociedad con la gigante alemana Krones, será prácticamente toda automatizada y usará inteligencia artificial en la producción. Erigida al lado de las fábricas de Audi y Electrolux, promete capturar el CO2 generado en la fermentación de las bebidas y reutilizar energía, en un proyecto que duplica la capacidad de latas del grupo.

Dueña de marcas como el refresco Refriko y la bebida energética Furioso, la paranaense RFK va a invertir R$ 300 millones en una nueva fábrica automatizada en São José dos Pinhais, en la Región Metropolitana de Curitiba. La planta fue diseñada para producir hasta 1,2 mil millones de litros de bebidas por año y forma parte de la estrategia de la compañía de alcanzar una facturación de R$ 2 mil millones hasta 2030.

La inversión fue anunciada oficialmente en septiembre de 2024, en una ceremonia con la presencia del gobernador de Paraná, Ratinho Junior, y está siendo detallada por la empresa a medida que avanza la obra. La nueva unidad ocupa un terreno de 300 mil metros cuadrados, cerca de las fábricas de Audi y Electrolux, y fue concebida en asociación con la multinacional alemana Krones, una de las mayores referencias mundiales en tecnología de envasado y líneas de producción de bebidas.

Una fábrica casi totalmente automatizada

El gran diferencial anunciado por RFK es el nivel de automatización de la nueva planta. Según la empresa, la unidad será prácticamente toda automatizada, con uso de inteligencia artificial aplicada a la gestión de la producción y tecnologías orientadas a la eficiencia operativa y energética. La meta divulgada es alcanzar índices de productividad de hasta 90% en la nueva operación.

De acuerdo con la compañía, la estructura fue diseñada para operar con hasta el doble de la capacidad actual en las líneas de latas y con un crecimiento medio de hasta 70% en las líneas de envases PET. Estos números, divulgados por la propia RFK, aún necesitarán ser confirmados en la práctica cuando la fábrica entre en plena operación, pero dan la dimensión de la ambición del proyecto, que apunta a ganancias expresivas de escala y logística.

El portafolio multibebidas de RFK

Fundado en 2010 en Cambé, en el norte de Paraná, el Grupo RFK construyó un portafolio variado de bebidas. Además del refresco Refriko y la bebida energética Furioso, la empresa es dueña de las cervezas Bamboa y Moema, de la cerveza de vino Bella Roma y del agua mineral Hidratar, en una estrategia que la compañía llama plataforma multibebidas.

Según Márcio José Mendes, CEO y socio fundador del grupo, este modelo permite atender al comercio minorista con un portafolio completo, generando más resultado por metro lineal de estantería y fortaleciendo la asociación con los clientes. La nueva fábrica debe comenzar a operar produciendo las cervezas Bamboa y Moema, con la inclusión de una tercera etiqueta, y luego ampliar a otras bebidas del catálogo, acompañando el avance de las categorías de energéticos y bebidas sin azúcar, consideradas prioritarias por la empresa.

Sostenibilidad y captura de CO2

Un aspecto que llama la atención, sobre todo para quienes siguen energía y medio ambiente, es la parte ambiental del proyecto. La nueva fábrica fue planificada para incluir sistemas de cogeneración, reaprovechamiento de energía térmica y una tecnología de captura del CO2 generado naturalmente durante el proceso de producción y fermentación de las bebidas, reduciendo la huella de carbono de la operación.

La captura y el reaprovechamiento de CO2 son temas cada vez más relevantes en el debate de transición energética y descarbonización industrial. En cervecerías y fábricas de refrescos, el gas carbónico es subproducto natural de la fermentación y de la carbonatación, y reaprovecharlo, en lugar de simplemente liberarlo en la atmósfera, es una tendencia que une ganancia ambiental y reducción de costos con insumos, algo que dialoga directamente con las discusiones del sector de petróleo, gas y energía.

Los números del crecimiento

La inversión se apoya en una curva de crecimiento que la empresa viene divulgando. Según RFK, la facturación fue de aproximadamente R$ 558 millones en 2025, con proyección de llegar a cerca de R$ 700 millones en 2026, en un movimiento que la compañía atribuye al fortalecimiento del modelo multibebidas y a la ampliación del portafolio en categorías como refrescos, energéticos, cervezas, aguas y bebidas calientes.

La meta de R$ 2 mil millones de facturación hasta 2030 representa, por lo tanto, un salto bastante ambicioso en relación con los números actuales, y dependerá no solo de la nueva fábrica, sino también de las condiciones de mercado, de la competencia con gigantes del sector y de la capacidad de ejecución del plan a lo largo de los próximos años. Como en todo proyecto a largo plazo, vale la pena seguir si las proyecciones se confirman en la práctica.

Impacto en Paraná y mercado en Santa Catarina

La nueva fábrica tiene un peso regional relevante. Instalada en São José dos Pinhais, uno de los principales polos industriales de Paraná, amplía la presencia de RFK en una ciudad ya conocida por albergar ensambladoras y grandes industrias. La planta fue pensada para abastecer mercados estratégicos como Paraná, São Paulo y Santa Catarina, además de la Región Metropolitana de Curitiba.

Para el mercado catarinense, en especial, esto significa un nuevo actor de bebidas con producción cercana y logística facilitada, en un estado que ya tiene fuerte tradición industrial y de consumo. El Grupo RFK, que cuenta con cerca de 800 colaboradores y más de 20 mil clientes, posee operaciones en Paraná, en São Paulo, en Mato Grosso do Sul y en Pará, además de presencia en países de América Latina, y ve en la nueva unidad un trampolín para crecer aún más en el Sur y Sudeste.

Conclusión

La nueva fábrica de RFK en São José dos Pinhais es un retrato del momento de expansión de la industria de bebidas en el Sur de Brasil, combinando automatización, inteligencia artificial, sostenibilidad y ambición de escala. Si los planes se concretan, la paranaense puede consolidarse como uno de los grandes nombres nacionales del sector, disputando espacio con marcas consagradas. Resta seguir cómo evoluciona el proyecto, si se confirman las metas de producción y facturación y cuál será el impacto real de la unidad en la economía regional y en el mercado de bebidas del país.

¿Y tú, conoces las marcas del Grupo RFK, como Refriko y la bebida energética Furioso? ¿Crees que la empresa realmente alcanzará la meta de R$ 2 mil millones para 2030? Deja tu comentario, cuéntanos qué piensas sobre la expansión de la industria de bebidas en el Sur del país y comparte el artículo con quienes estén interesados en economía, industria y negocios.

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Bruno Teles

Hablo sobre tecnología, innovación, petróleo y gas. Actualizo diariamente sobre oportunidades en el mercado brasileño. Con más de 7.000 artículos publicados en los sitios web CPG, Naval Porto Estaleiro, Mineração Brasil y Obras Construção Civil. ¿Sugerencias de temas? Envíalas a brunotelesredator@gmail.com

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