Según Xataka, la NASA planea para 2028 la misión Moonfall, que llevará 4 drones robóticos a la Luna para mapear el polo sur, detectar agua subterránea, medir radiación y apoyar el programa Artemis en la elección de áreas seguras para aterrizajes humanos y una futura base permanente lunar fuera de la Tierra.
La Luna ha vuelto al centro de la carrera espacial, pero antes de que los astronautas pisen las áreas más codiciadas del polo sur lunar, la NASA quiere enviar máquinas. Según un texto de Xataka firmado por Eva R. de Luis, la misión Moonfall está planeada para 2028 y debe llevar cuatro drones robóticos a una región aún poco explorada.
El objetivo es realizar el trabajo que antecede a la presencia humana: mapear el terreno, buscar señales de agua subterránea, medir radiación e identificar áreas seguras para futuras misiones del programa Artemis. En la práctica, los robots deben llegar primero para indicar dónde podrán aterrizar los astronautas después.
Cuatro drones deben explorar el polo sur lunar
La misión Moonfall prevé el envío de cuatro drones robóticos al polo sur de la Luna, región considerada estratégica para la exploración humana. Según Xataka, será la primera vez que vehículos de este tipo deberán sobrevolar y aterrizar en esta área lunar.
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Cada dron tendrá cerca de 250 kg, 1,2 metros de altura y 2,1 metros de diámetro. La misión fue pensada para ampliar el conocimiento sobre el terreno y ayudar a la NASA a elegir zonas de aterrizaje más seguras para astronautas del programa Artemis.
La búsqueda de agua es parte central de la misión

El polo sur de la Luna atrae tanta atención porque alberga cráteres permanentemente sombreados, donde hay presencia confirmada de hielo de agua, según Xataka. Este recurso es visto como esencial para una base humana, porque puede ser usado para obtener agua potable, oxígeno y combustible.
Sin este tipo de recurso local, mantener personas en la Luna sería mucho más caro y complejo. La alternativa sería transportar todo desde la Tierra, lo que limitaría la permanencia humana y aumentaría el costo de futuras misiones.
Robots tendrán instrumentos para mapear terreno y radiación
Los drones de la misión Moonfall no serán solo vehículos de desplazamiento. Cada unidad debe llevar un sistema de imágenes para mapear el terreno, un espectrómetro de neutrones para detectar agua subterránea, un espectrómetro de radiación y un retrorreflector láser.
El retrorreflector permitirá que el control en tierra localice los equipos con precisión. Los instrumentos científicos ayudarán a entender los riesgos y oportunidades del entorno lunar. La misión combina navegación, ciencia y preparación logística para futuras operaciones humanas.
La misión debe operar durante un día lunar
De acuerdo con Xataka, los drones deberán operar durante un día lunar completo, período equivalente a hasta 14 días terrestres. Después de eso, los instrumentos aún podrán continuar funcionando por varios meses.
El desafío es sobrevivir a un entorno extremo. Durante la noche lunar, la temperatura puede llegar a -130 °C, según el texto. Por eso, la resistencia de los equipos será tan importante como la capacidad de aterrizar y recolectar datos.
Firefly Aerospace fue elegida para llevar los drones
La empresa Firefly Aerospace, de Texas, fue elegida para construir la nave que llevará los drones hasta la Luna. Según Xataka, la compañía ya tiene un historial de colaboración con la NASA en misiones lunares.
La nave se llama Elytra y debe hacer un viaje de 45 días desde la Tierra hasta la órbita lunar. Al llegar, deberá reducir la velocidad y liberar los cuatro drones a unos 50 km sobre el polo sur de la Luna.
Elytra debe liberar los drones en áreas diferentes
Después de la separación de la nave Elytra, cada drone deberá aterrizar de forma autónoma en un área diferente. La estrategia busca ampliar la cobertura del territorio y aumentar la cantidad de datos obtenidos sobre el polo sur lunar.
Esta distribución es importante porque la región aún no ha sido mapeada con suficiente precisión para planear aterrizajes humanos con seguridad. Al esparcir los drones, la NASA intenta reducir incertidumbres antes de enviar astronautas a un área difícil y valiosa.
Programa Artemis depende de datos del terreno
El programa Artemis tiene como objetivo devolver astronautas a la Luna y establecer una presencia humana más estable en el satélite natural. Según Xataka, la NASA trabaja en paralelo con proyectos como Moonfall para obtener datos críticos sobre terreno y recursos.
Esta información puede influir en la elección de lugares para aterrizaje, circulación y posible instalación de una base. La misión no levanta la base lunar, pero puede ayudar a definir dónde tendría más sentido desde el punto de vista técnico.
Polo sur se convirtió en punto de disputa espacial
El polo sur de la Luna no interesa solo a la NASA. Xataka recuerda que China también mantiene su propio programa lunar y observa la misma región con atención. La disputa involucra ciencia, tecnología, recursos y presencia estratégica en el espacio.
Los Acuerdos Artemis, firmados por Estados Unidos y otros países, establecen principios para la exploración lunar, pero no funcionan como un tratado internacional vinculante. Por eso, el polo sur lunar ha adquirido peso científico y geopolítico al mismo tiempo.
Volar en la Luna no es como volar en la Tierra
A pesar de ser llamados drones, estos robots no podrán volar como los drones comunes usados en la Tierra. En la Luna no hay atmósfera suficiente para que los rotores convencionales funcionen, por lo que los equipos necesitarán usar propulsión por cohetes.
Esto limita la cantidad de vuelos posibles, porque el consumo de combustible es alto. Además, los cráteres sombreados no reciben luz solar, lo que dificulta el uso de paneles solares en algunas áreas. La misión necesita lidiar con oscuridad, frío extremo y poco margen de error.
Antes de la base lunar, vienen las máquinas
La misión Moonfall muestra que el regreso humano a la Luna depende de una etapa menos visible, pero esencial: reconocer el terreno antes de ocuparlo. Los drones deben buscar agua, medir radiación, mapear riesgos y ayudar a decidir dónde los astronautas podrán trabajar con más seguridad.
Si los datos tienen éxito, la NASA tendrá más información para planificar una presencia humana en el polo sur lunar. Antes de cualquier base fuera de la Tierra, sin embargo, serán máquinas de 250 kg las que probarán el camino en una de las regiones más estratégicas de la Luna.
¿Crees que la NASA debería acelerar la construcción de una base lunar o aún necesita conocer mejor los riesgos antes de enviar astronautas al polo sur de la Luna? Deja tu opinión en los comentarios.

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