La vida en el campo no estaba al principio de la historia de Jason, más conocido como Ceará. Natural de Fortaleza, él contó al canal É Du Campo que llegó a Minas Gerais hace 6 años, después de dejar la capital cearense con su esposa Eliana embarazada y la mudanza en un camión antiguo.
Hoy, en la región de Passos, en Minas Gerais, él vive del campo, cuida de vacas, trabaja con huerta y afirma que no piensa en volver a la ciudad. En lugar de la rutina urbana, Ceará dice haber encontrado en la tierra, en los animales y en el trabajo propio una forma de paz que no ha podido reemplazar en ningún otro lugar.
De Fortaleza a Minas con la mudanza encima del camión

En el relato al canal É Du Campo, Ceará cuenta que dejó Fortaleza sin tener certeza de lo que haría en Minas Gerais. Según él, su esposa Eliana estaba con 8 meses de embarazo cuando la familia llegó. Él afirma que llegó el 9 de mayo y que su hijo Davi nació el 9 de junio, pero el fragmento transcrito del video no informa el año exacto de esas fechas.
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La mudanza vino encima de un camión antiguo, recordado por él como parte de una fase difícil y decisiva. La familia dejó casa, rutina y trabajo para comenzar de nuevo en otro estado, primero alquilando una casa y luego buscando trabajo para lograr establecerse.
Antes del campo, trabajó en varias profesiones
Ceará no vino de una trayectoria rural. En el video, afirma que nunca había trabajado en el campo antes de llegar a Minas Gerais. En Fortaleza, pasó por diferentes actividades: fue albañil, mototaxista, taxista, cocinero, empleado de gasolinera, conductor de camión y también trabajó con confección de moda íntima femenina.
Dice que la única profesión llevada de la ciudad fue la de albañil, aprendida en familia. Aun así, la vida en el campo exigió otro tipo de adaptación. Todo lo que sabe hoy sobre vacas, huerta, trato y rutina rural, según él, fue aprendido después del cambio.
El trabajo en el café ayudó a abrir camino

Después de llegar a Minas, Ceará afirma que trabajó en diferentes servicios hasta entrar en los cafetales. Según él, fueron tres años recogiendo café para conseguir adquirir lo que la familia tiene hoy. El trabajo pesado aparece en el relato como parte central de la construcción de la nueva vida.
También dice que pretende traer más familiares cerca, incluyendo hermanos y el padre. Para Ceará, el cambio no fue solo geográfico. La vida en el campo pasó a representar un intento de reunir familia, trabajo y tranquilidad en un mismo lugar.
Escombros se convirtieron en huerta con espacio para 10 mil plantas de lechuga

Uno de los puntos más fuertes de la historia aparece cuando Ceará muestra la huerta. Cuenta que el área donde hoy cultiva lechuga tenía restos de construcción, tejas y escombros de una antigua casa. Al limpiar el espacio, encontró material enterrado y comenzó a transformar el terreno con trabajo manual y ayuda de maquinaria.
En el video, el presentador comenta que el lugar se convirtió en fuente de ingresos de la familia. Ceará afirma que allí caben 10 mil plantas de lechuga. Lo que antes era un área sin uso pasó a formar parte del sustento del hogar, junto con otros cultivos como cebollín, col y verduras entregadas en la región.
La rutina también incluye vacas, maíz y trato diario
Además del huerto, Ceará cuida de los animales. En el video, él prepara la alimentación de las vacas con silo, maíz y núcleo peletizado. Explica que usa cerca de 30 kg de maíz y de 4 kg a 5 kg de núcleo, además del silo, dependiendo de la disponibilidad de pasto.
Para él, tratar con vaca, caballo, gallina y huerto tiene un efecto emocional. Ceará llama a la rutina con los animales terapia y dice que el contacto con el campo ayuda a aliviar la mente. La vida en el campo, en este relato, aparece menos como una fuga romántica y más como un trabajo diario que también trae sosiego.
La ciudad quedó atrás, pero el comienzo no fue fácil
Ceará compara la antigua rutina en Fortaleza con la vida actual en Minas. Afirma que extrañaba el mar, pero encontró otros elementos que pasaron a formar parte del cotidiano, como cascadas, río, agua de mina y el verde de la región.
Al hablar de la ciudad, relata que hoy se siente incómodo cuando necesita salir del campo para resolver compromisos urbanos. Según él, la rutina rural ofrece libertad, silencio y una sensación de control sobre el propio tiempo. Aunque reconoce dificultades, Ceará dice que no se ve fuera del campo.
La vida en el campo se convirtió en trabajo, familia y pertenencia
El relato muestra que el cambio no fue inmediato ni simple. Ceará pasó por empleos, adaptación al clima, trabajo en el café, dificultades financieras y aprendizaje práctico hasta transformar el campo en base de vida. El propio espacio donde había escombros necesitó ser recuperado antes de convertirse en un huerto productivo.
Hoy, la vida en el campo aparece para él como sinónimo de pertenencia. La familia vive de lo que planta, cuida de los animales y trabaja en un espacio pequeño, pero propio. Para Ceará, esta diferencia pesa más que el tamaño de la estructura o el confort de la ciudad.
Una elección que él no quiere deshacer
La historia de Ceará muestra cómo un cambio hecho en medio de la incertidumbre puede ganar otro sentido con el tiempo. Salió de Fortaleza con su esposa embarazada, pasó por trabajos duros en Minas Gerais y encontró en el campo una forma de reconstruir la vida con la familia.
La vida en el campo, para él, no es descanso permanente ni escenario idealizado. Es trabajo, adaptación, riesgo, aprendizaje y rutina pesada. Pero también es donde dice haber encontrado paz, autonomía y ganas de quedarse.
¿Crees que dejarías la ciudad para intentar una vida en el campo, incluso comenzando desde cero, o prefieres la seguridad de la rutina urbana? Deja tu opinión en los comentarios.


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