Caso acompañado en Goiânia muestra cómo un Renault Kwid 2020/2021, con 127 mil kilómetros, pasó de fallas persistentes, luz de inyección encendida e intentos anteriores de reparación a un cambio completo de motor que consumió R$ 16.420.
R$ 16.420 fue el costo final del mantenimiento correctivo de un Renault Kwid 2020/2021 con 127 mil kilómetros, caso en el que la fibra de carbono no pesó nada frente a fallas graves en el motor.
En el registro del Canal Carros con Tiago, el coche llegó al taller con funcionamiento irregular, dificultad para arrancar, luz de inyección encendida e historial de paso por otros reparadores, tras cambio de sonda y bomba de combustible.
Diagnóstico expuso problema más allá de las piezas cambiadas
El desmontaje mostró que el defecto estaba en el conjunto del motor, no solo en los componentes periféricos. La culata entró en la investigación inicial, pero la apertura reveló un escenario más amplio de desgaste, suciedad y mantenimiento comprometido.
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Durante el proceso, se retiraron colector de admisión, escape, catalizador, válvula termostática, tapa de válvulas, bomba de aceite, culata y cárter. El motor 1.0 de tres cilindros salió del compartimento para evaluación detallada.
El colector presentaba carbonización. El escape ya había sido cambiado y recibió sellado adicional. El catalizador fue citado como pieza cara: alrededor de R$ 2.000 genuino o R$ 1.000 en versión de primera línea.
Fibra de carbono no resuelve falta de mantenimiento básico
La apertura de la tapa de válvulas reveló borra oscura en el motor. La evaluación asoció el estado interno a cambio de aceite fuera de plazo, uso de lubricante incorrecto o períodos de parada, aunque el caso mostrado involucraba alta kilometrage.
El pescador de la bomba de aceite estaba bastante obstruido. En el cárter, la cantidad de borra llamó la atención. También se indicó corrosión en el cilindro, lo que llevó a la conclusión de que la rectificación no compensaría.
La ausencia de la válvula termostática y el uso de pegamento en componentes reforzaron que el coche ya había pasado por intervenciones anteriores. En este contexto, la sustitución de piezas aisladas no bastaba para recuperar el funcionamiento regular.
Motor nuevo elevó cuenta del Kwid
El cliente compró un motor nuevo en la concesionaria por R$ 11.500. El conjunto vino con válvulas, bujías, sensor de detonación, sensor de aceite, bomba de agua, volante del motor, soporte de la válvula termostática y filtro de aceite.
El embrague nuevo, el soporte original, aceite con especificación correcta, aditivo, sonda original, limpieza del TBI, piezas adicionales y mano de obra completaron el servicio. El taller informó R$ 4.920 extras, llevando la cuenta total a R$ 16.420.


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