La travesía que hoy lleva cerca de una hora en ferry, más filas, debe reducirse a algo entre 10 y 15 minutos. Prometida hace más de seis décadas, la obra comienza por las fundaciones en junio, con un vano central alto como un edificio de 28 pisos para dejar pasar transatlánticos y petroleros por debajo.
Con tecnología inédita traída de China, Bahía va a erigir un puente de 12,4 kilómetros sobre la Bahía de Todos los Santos que será el mayor sobre el mar de América Latina. La obra, fruto de una asociación con gigantes chinas de la ingeniería, conectará Salvador con la Isla de Itaparica y promete acortar viajes en hasta 250 kilómetros, después de décadas de espera por una conexión que ha sido prometida hace más de 60 años.
Vale una precisión importante desde el inicio: el Puente Salvador-Itaparica será la mayor travesía sobre lámina de agua, es decir, sobre el mar, de América Latina, y no el mayor puente del continente en extensión total. Ese título, en longitud absoluta, aún pertenece al Puente Río-Niterói, que tiene 13,29 kilómetros en total, aunque buena parte de él está sobre tierra. El bahiano, por su parte, tendrá prácticamente toda su estructura sobre el agua.
Una obra prometida hace más de 60 años
La conexión entre Salvador e Itaparica es un sueño antiguo de los bahianos, discutido por más de seis décadas sin salir del papel. Actualmente, quien necesita hacer este trayecto depende del sistema de ferris, que implica cerca de una hora de navegación, sumada a filas que pueden variar de una a tres horas en días de gran movimiento, haciendo el desplazamiento lento y cansado.
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Con el nuevo puente, se espera que esta misma travesía se realice en solo 10 a 15 minutos en coche. Además de acercar la capital a la isla, la estructura creará un corredor directo para el Recôncavo Baiano y el sur del estado, conectando importantes carreteras federales y reduciendo de forma significativa las distancias, lo que debe transformar la logística y el turismo de la región.
La tecnología china detrás del puente
La gran novedad de la obra es la tecnología inédita en América Latina traída directamente de China. Un barco cargado con 44 contenedores y más de 800 toneladas de equipos partió del país asiático hacia Bahía, llevando el material necesario para montar una plataforma provisional en el fondo de la bahía, recurso que reduce drásticamente la necesidad de embarcaciones de apoyo durante la construcción.
El proyecto es llevado a cabo por la concesionaria Ponte Salvador-Itaparica, formada por las estatales chinas China Communications Construction Company, la CCCC, y la China Railway Construction Corporation, la CRCC, que ganaron la licitación internacional del emprendimiento. La CCCC, en especial, está entre las mayores constructoras del mundo y participó en algunos de los puentes más imponentes de la actualidad, lo que da respaldo técnico al proyecto baiano.
Los números del megaproyecto
Los datos del puente impresionan por la escala. Serán 12,4 kilómetros sobre el agua, con un tramo atirantado de cerca de 900 metros y un vano central de aproximadamente 85 metros de altura libre, el equivalente a un edificio de 28 pisos, diseñado para permitir el paso de grandes barcos, como transatlánticos y petroleros, por debajo de la estructura. La construcción debe consumir cientos de miles de metros cúbicos de concreto.
En cuanto a la inversión, hay variación entre las fuentes, pero el valor homologado por el Tribunal de Cuentas del Estado de Bahía en 2025 quedó en torno a R$ 10,4 mil millones a R$ 11 mil millones, aunque algunos portales citan cifras mayores. La obra es viabilizada por una asociación público-privada, con participación de financiamiento que involucra a la Unión, el BNDES y el banco de los Brics, y la concesión prevista suma cerca de 35 años, contando el período de construcción.
Cuándo el puente estará listo
Es importante entender en qué etapa la obra realmente está. Según el cronograma del Tribunal de Cuentas del Estado, las fundaciones del puente comienzan oficialmente en junio de 2026, marcando el inicio efectivo de la construcción tras años de estudios, sondeos del suelo y movilización de canteras. La fase más visible, con la estructura avanzando sobre el mar, debe tomar forma en los años siguientes.
La previsión oficial es de cerca de cinco años de construcción, con entrega estimada para junio de 2031. El montaje se realizará en frentes diferentes, partiendo de Itaparica, del centro de la bahía y de Salvador, para acelerar el cronograma. Además del puente en sí, el proyecto incluye nuevas vías y túneles en Salvador, una vía expresa de 22 kilómetros en la isla y la duplicación de tramos viales, formando un sistema vial completo.
Impacto para millones de personas
El alcance social del emprendimiento es grande. Según la concesionaria, el puente debe beneficiar directamente a cerca de 10 millones de personas en 250 municipios, ampliando el acceso a regiones que hoy dependen del transporte marítimo y reduciendo desigualdades históricas de movilidad en el estado. Durante la construcción, se prevén cerca de 7 mil vacantes de empleo, con prioridad para la mano de obra local.
Más allá de los números, la obra simboliza el fortalecimiento de las relaciones entre Brasil y China en proyectos estratégicos de infraestructura. El país asiático viene participando en diversas áreas en Brasil, y la asociación en el mayor puente sobre el mar de América Latina refuerza esta presencia, al mismo tiempo que promete dinamizar la economía bahiana y abrir nuevas oportunidades de desarrollo regional.
China en otras obras brasileñas
El puente en Bahía no es el único frente en el que China viene colaborando con la infraestructura brasileña. Recientemente, las obras del ferrocarril Transnordestina recibieron cerca de 33,9 mil toneladas de rieles provenientes directamente del país asiático, reforzando uno de los mayores proyectos logísticos del Nordeste, con obras avanzadas en Ceará y en implementación en Piauí.
La Transnordestina es considerada estratégica para la exportación de la producción agrícola y mineral de la región, con impacto directo en el desarrollo económico y en la conexión con los principales corredores de exportación. Sumada al Puente Salvador-Itaparica, muestra cómo la tecnología y las inversiones chinas se vienen entrelazando con grandes obras en el país, sobre todo en el Nordeste, en proyectos orientados a la movilidad y la logística.
El Puente Salvador-Itaparica representa un hito para la ingeniería brasileña y para Bahía, prometiendo transformar la vida de millones de personas y acortar distancias que durante décadas han dependido de las filas del ferry boat. Construido con tecnología inédita traída de China y clasificado como el mayor cruce sobre el mar de América Latina, la obra simboliza tanto el avance de la infraestructura nacional como el peso creciente de la asociación entre los dos países. Queda por ver si los plazos se cumplirán hasta la entrega prevista para 2031.
¿Y tú, qué opinas de este megaproyecto que conectará Salvador con Itaparica con tecnología traída de China? ¿Crees que la obra se completará a tiempo y transformará Bahía como promete? Deja tu comentario, cuéntanos si ya has enfrentado las filas del ferry boat en la región y comparte el artículo con quienes estén interesados en grandes obras, ingeniería e infraestructura en Brasil.


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