En 1980, a los 15 años, Darius McCollum condujo un tren del metro de Nueva York en Manhattan, desde la Calle 34 hasta el World Trade Center, con paradas y anuncios. Impedido de entrar en la MTA, secuestró más de 100 vehículos, se convirtió en delegado sindical y hoy está en prisión, bajo riesgo de 15 años.
Un nombre se convirtió en mito operativo en el metro de Nueva York: Darius McCollum. Cubría turnos, era puntual, ejecutaba procedimientos con precision y llegó a ganar respeto en el ambiente de la MTA, al punto de ser indicado como delegado sindical aun sin tener vínculo formal y con historial de detenciones.
La contradicción explotó cuando la identidad administrativa no existía. El maquinista celebrado se convirtió en reo recurrente, migró entre detenciones y prisión, y hoy aguarda un nuevo juicio que puede imponer hasta 15 años, tras décadas de invasiones y toma de trenes y autobuses en Nueva York.
El tren tomado a los 15 años y la primera quiebra en el metro

En 1980, Darius McCollum, entonces con 15 años, asumió el control de un tren del metro en Manhattan y lo condujo desde la Calle 34 hasta el World Trade Center.
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Se detuvo en todas las estaciones, permitió el embarque y desembarque, hizo anuncios y respetó el horario, ejecutando lo que un maquinista necesitaría hacer en el día a día del metro.
La actuación impecable, sumada al hecho de parecer demasiado joven, llevó a los pasajeros a llamar a la policía.
Cuando fue detenido y cuestionado sobre quién era el maquinista, respondió con naturalidad: “Soy yo”.
La Autoridad de Tránsito de Nueva York quedó perpleja, no solo por el riesgo, sino por cómo alguien de 15 años logró manejar un tren del metro sin ser notado.
Intento de entrar en la MTA y la puerta cerrada por el historial criminal

Tras la primera detención, Darius McCollum intentó trabajar legalmente para la MTA a los 17 y 18 años. El intento fracasó porque los antecedentes criminales impidieron la contratación.
El bloqueo formal no cerró el ciclo, solo empujó el caso hacia una secuencia prolongada de invasiones.
Durante las décadas de 1980 y 1990, Darius McCollum secuestró más de 100 trenes y autobuses, se hizo pasar por empleado e incluso participó de una huelga de trabajadores de la MTA sin ser empleado.
El patrón se repetía en el mismo escenario: el sistema de transporte de Nueva York, especialmente el metro, donde circulaba como si perteneciera a la operación.
Cómo él cubría turnos y se convertía en referencia sin ficha en el metro

El punto que más expone la falla operacional es la normalidad con que entraba y salía de función.
Cubría turnos de conductores que no podían comparecer, llegaba a tiempo y desempeñaba las tareas “impecablemente”, sin quejas.
Este comportamiento reforzó la confianza informal dentro del ecosistema de la MTA, aun sin existir vínculo.
¿Cómo lograba asumir el volante de autobuses y trenes? De forma directa: los vehículos estaban allí, con puertas abiertas.
Entraba, encendía el motor y salía conducido. Nadie sospechaba porque todo parecía perfectamente normal en el flujo del metro y del transporte de Nueva York, y su presencia ya era “compatible” con el escenario.
2012: evacuación, prisión y el giro que endureció el caso
En 2012, vio un tren realizando una parada de emergencia. Darius McCollum saltó a las vías y evacuó a los pasajeros de forma segura, siguiendo protocolos de la MTA.
El gesto terminó en prisión: un empleado reconoció su foto en un cartel de buscados y lo denunció a la policía.
La condena fue de cinco años.
El caso adquirió contornos más duros porque el episodio de 2012 consolidó la imagen de alguien que conocía rutinas y fragilidades del sistema del metro de Nueva York, incluso en situaciones críticas.
Seguridad máxima y la sospecha de riesgo de cooperación con terroristas
Durante el encarcelamiento, Darius McCollum ayudó al gobierno a lidiar con deficiencias de seguridad del sistema de transporte de Nueva York.
Identificó fragilidades e indicó cómo la seguridad podría mejorarse. Según el relato, la MTA implementó y siguió las recomendaciones.
Después de eso, regresó a una penitenciaría de máxima seguridad.
La justificación mencionada fue que podría ser fácilmente manipulado y, por lo tanto, cooperar con terroristas.
En la práctica, la respuesta institucional fue endurecer el régimen de prisión justamente por el nivel de familiaridad que tenía con el metro y con los estándares operacionales.
Asperger, trauma a los 12 años y el transporte como refugio
Más tarde, Darius McCollum recibió diagnóstico de síndrome de Asperger.
El historial incluye un evento a los 12 años: un compañero lo apuñaló por la espalda con unas tijeras para robarle un juego.
Traumatizado, comenzó a faltar a clases y encontró refugio en las estaciones del metro.
El transporte público de Nueva York se convirtió en rutina, mundo y enfoque obsesivo.
El caso se describe como un ejemplo de falla de cuidado en salud mental en un sistema de salud señalado como enteramente privado y con poca respuesta para comportamientos compulsivos relacionados con el metro.
De “amenaza a la sociedad” al nuevo juicio con riesgo de 15 años
En 2018, fue declarado una “amenaza a la sociedad” y enviado a un hospital psiquiátrico para criminales violentos, sin recibir terapia para el comportamiento compulsivo descrito.
Años después, fue liberado, pero sin recursos financieros volvió a las calles y robó otro autobús urbano.
Hoy, Darius McCollum permanece en prisión aguardando un nuevo juicio, con posibilidad de ser condenado a 15 años.
El caso mezcla ejecución operacional en el metro de Nueva York, fallas de control en el ambiente de la MTA y una trayectoria personal marcada por trauma, diagnóstico y repetición.
¿Qué pesa más para ti en este caso del metro: la falla de seguridad de la MTA, la falta de cuidado terapéutico, o el hecho de que se haya convertido en delegado sindical sin tener ficha?

Esse ser humano merece ser ajudado,seguindo o exemplo dado por Jesus Cristo, ter misericórdia de todos os que precisam!
O CARA É UM GENIO DA UMA CHANCE A ELE PROVAR SEU VALOR
Se fosse no Brasil já era presidente da República…
Fato, tivemos um chefe de milícia carioca ,acusado de terrorismo contra o exército como presidente recentemente